Prospeccions arqueològiques

Prospecciones arqueológicas

Inspección o exploración técnica visual del terreno que debe permitir localizar, posicionar, delimitar o caracterizar culturalmente los elementos patrimoniales y arqueológicos existentes en un yacimiento concreto o en un área mayor de ámbito municipal o regional.

Nuestro método de trabajo para una prospección

Antes de cualquier intervención habrá que realizar las consultas documentales necesarias para obtener el máximo de información del sector o de la zona próxima al mismo. Con esta documentación se deberá obtener la probabilidad de localizar restos arqueológicos y patrimoniales durante los trabajos de campo. Los trabajos en sí no implican ningún movimiento de tierras ni modificación del terreno, ya que las tareas se basan en una inspección ocular de la superficie del yacimiento, con el objetivo de localizar materiales y/o elementos arqueológicos (cerámicas, materiales líticos, materiales de construcción, túmulos, etc.).

Metodológicamente, siempre que el terreno lo permita, se establecerán zonas de paso que sigan una alineación recta entre un extremo y otro de la propiedad o del terreno a prospectar. El campo visual del arqueólogo siguiendo una línea de paso es de unos 5 metros de ancho. Por esta razón, en áreas inferiores a una hectárea, la prospección arqueológica superficial es factible con la presencia de un solo arqueólogo. A partir de una hectárea, la superficie a prospectar es demasiado grande para que un arqueólogo pueda realizarla correctamente y, por tanto, será necesaria la presencia mínima de un equipo formado por dos prospectores.

Previamente a la prospección, se deberá disponer de una base planimétrica digital de la superficie a prospectar. Esta base deberá estar georreferenciada, ya que será básica para localizar los elementos localizados durante la prospección a través de un dispositivo GPS. Esta base planimétrica deberá estar a mano durante la prospección para localizar los materiales recogidos.

Existen otros métodos de prospección, conocidos como geofísicos. Estas actuaciones son técnicas geológicas que se basan en las diferencias entre las propiedades físicas de los materiales de construcción y los suelos que los rodean, proporcionando una especie de radiografía de los restos arqueológicos enterrados. Existen tres métodos de prospección geofísica: la prospección magnética, el georradar o la prospección geoeléctrica. Cada uno de ellos detecta un tipo específico de anomalía geofísica, que puede no coincidir con las otras técnicas; por ello, una buena prospección geofísica debe combinarse con la prospección de superficie y el muestreo;

Prospecciones arqueológicas

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